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El arte de la Ascensión - Una invitación a la Gracia

Por Narain
     
   
     

Estemos conscientes de ello, o no, estamos viviendo en la coyuntura más importante y emocionante de la historia moderna de la humanidad. Hay un movimiento ocurriendo en el mismo núcleo de la Consciencia que se reproduce aquí en la Tierra. Hay una inquietud creciendo virtualmente en cada corazón humano, que se escucha como un sutil llamado a regresar a casa, a la Verdad de quienes somos. Muchos ya se han dado cuenta de este llamado y el resultado es un cambio de consciencia y en un deseo por compartir esta consciencia con todo aquél que esté abierto a escuchar. Un gran número de enseñanzas y prácticas han surgido en respuesta a este llamado, a lo que colectivamente llamamos el movimiento New Age. Sin embargo, la mayoría de éstas, finalmente desembocan en insatisfacción y en una búsqueda constante, ya se que quedan cortas en la profundidad de lo que inherentemente sabemos que es nuestro destino. La humanidad está intentando despertar, pero ¿despertar a qué?
 

Los maestros de iluminación nos dicen, “Está aquí ahora”, “La puerta hacía tu libertad es el momento presente”. Todos hemos experimentado la perfección del momento presente, cuando todos los pensamientos de pasado y futuro se han caído, dejando solo la Divina Presencia del Ahora. Estás experiencias son usualmente aleatorias, y con el mismo azar, la cortina parece caer de nuevo, y la mente regresa al parloteo constante de pasado y futuro. La experiencia de dicha, amor y paz, es aparentemente preferible a la perspectiva del estado normal despierto; entonces, ¿por qué parece que es imposible mantenerla? Muchos de nosotros sabemos, al menos a un nivel intelectual, que el dolor y el sufrimiento son innecesarios, que hemos nacido para vivir en libertad y unión perfecta con lo divino, pero de alguna forma caemos de nuevo en los viejos patrones de duda, miedo y juicio. La paz que verdaderamente deseamos parece estar constantemente solo un poco más allá de nuestro alcance, como la zanahoria proverbial que está eternamente agitándose un poco más allá de la nariz del burro. Entre más lo deseamos, nuestro sueño parece irse un poco más lejos de nuestras manos.
 

Las leyes naturales de la creación están constantemente tratando de satisfacer nuestros deseos. Desafortunadamente, el estado despierto presenta corrientes de pensamiento tan contradictorias que es virtualmente imposible para el Universo el darnos lo que realmente deseamos. Aún cuando sabemos que lo que realmente deseamos es la unión con la fuente divina de Todo lo que Es, nos hemos condicionado a creer que debe ser una tarea ardua. La creencia de que la Paz Divina está reservada para aquellos con la disciplina de vivir una vida austera, o incluso que no la merecemos y que es imposible obtenerla para alguien que vive una vida “normal”, es muy común. Todo esto es completamente falso.
 

Los seres humanos nacen en contacto con lo divino. Una de las cosas más atractivas para adultos en referencia a los bebés y los niños pequeños es lo conscientes que están. Sus pensamientos acerca del pasado o el futuro son muy pocos, o nulos, y viven una experiencia gloriosa e inocente del ahora. Sabemos en nuestro corazón que esa experiencia no tendría por que disolverse con la niñez, pero pasamos nuestras vidas acumulando cantidades desorbitadas de juicios y creencias acerca de quienes somos y de la forma en que nos relacionamos con el mundo. La mayoría de nuestras creencias son contraproducentes en nuestra búsqueda por la paz. La mayoría están basadas en el no-merecimiento, el miedo y la duda. Son estas creencias las mismas que tejen la fábrica de nuestra separación con nuestra Verdadera Naturaleza. Nuestros pensamientos afectan extraordinariamente a nuestro cuerpo. Estos pensamientos descendentes acaban por reflejarse en nuestros cuerpos como enfermedades y una muerte prematura.
 

Despertad al Estado más Natural no requiere un esfuerzo. Todo lo que tenemos que hacer es dejar de bloquear nuestra conexión innata con lo Divino. Tu iluminación no es una disciplina, es un florecimiento desde dentro hacia fuera. La iluminación es tu Estado Natural, sin importar el camino de tu vida, tu pasado o tus creencias. No hay nada que puedas hacer para volverte un iluminado. Lo único que puedes hacer es quitarte del camino y permitir que suceda el desenvolvimiento Natural de la Consciencia.
 

Lo único que tenemos que hacer, es dejar de elegir por los hábitos descendentes de condena, juicio y limitación y comenzar a elegir por las olas ascendentes y expansivas de una realidad enraizada en la Alabanza, la Gratitud y el Amor. La iluminación es un movimiento de Gracia desde lo divino, un florecer del interior, y no el resultado del esfuerzo humano.
 

Ya sea que lo creas o no, borrar los hábitos de una vida es sorprendentemente simple. La tendencia Natural de tu mente es descansar en la paz perfecta de tu propia Verdadera Naturaleza. Todo lo que se requiere es soltar, dejar ir el aferramiento literal a la muerte que vive en nuestros pensamientos y emociones, y flotar libremente hacía la alegría eterna del ahora. No hay truco en esto. No se dan premios ni certificados, y no hay nadie que lo tenga más disponible que otro. ¡La realidad no es democrática y tampoco tiene favoritos!
 

Aun cuando la elección es así de simple, la consciencia humana está tan sumergida en la separación, que el elegir efectivamente por la verdadera libertad se ha convertido en algo imposible. Por esta razón, a través de la historia, los Sabios han mantenido una enseñanza pura del camino de regreso a nuestra Verdadera Naturaleza. Estos Sabios son conocidos simplemente como los Ishayas. Ishaya es una palabra en sánscrito, el lenguaje más antiguo, y literalmente significa “Para la consciencia”. La enseñanza de los Ishayas es llamada, en Español, Ascensión. La palabra Ascensión tiene muchas connotaciones, pero simplemente significa “elevarse más allá de”. La Ascensión de los Ishayas es una herramienta simple, mecánica, libre de creencias para hacer exactamente eso: elegir constantemente por la paz que descansa eternamente justo debajo de la superficie de la mente. Las técnicas de los Ishayas ofrecen a cualquier persona, sin importar su pasado, su religión o su cultura, la oportunidad de Ascender, de elevarse más allá toda la estructura limitante del estado despierto de la mente y así conectar la conciencia con la fuente misma de la existencia.
 

La ecuación es simple. Elige por los hábitos caóticos de tu mente y continúa viviendo en una realidad que parece una montaña rusa de subidas y bajadas, placer y dolor (casi siempre, el último). O déjalo todo y abre las puertas a la consciencia, deja que entre y consúmete en la Paz que sobrepasa todo entendimiento. El gozo interminable del Uno Ascendente está esperando eternamente para que tu voltees y abraces la Verdad de lo que eres. Cada vez que lo haces, cada que vez que eliges, tu sistema nervioso se refina más y más, y el terreno se prepara para que la consciencia misma se convierta en tu identidad. Es una elección simple. Los efectos de esa elección llegan más allá del ser individual. Cuando avivamos la consciencia dentro de nosotros, traemos ésta realidad para todo en la creación. Elegir por tu propia Paz es elegir por la Paz de toda la humanidad.
 

Así que la única pregunta que queda es, ¿qué estás eligiendo? ¿Qué tan enfocado puedes estar en tu deseo de ser libre? Una vez que te das cuenta de que hay un propósito a tu existencia, ¿por cuanto tiempo más comprometerás lo que tu corazón ha estado deseando por eones de tiempo? La libertad está al alcance de una elección, y el único momento para hacer esa elección es Ahora. ¡Los milagros esperan!

 
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